IKER SPOZIO. ENTREVISTA.
Más que una entrevista, esto es parte de una conversación que mantuvimos una oscura tarde de noviembre de 2009 con Iker Spozio, gran ilustrador, mejor amigo y autor del Paga Extra N.3.

¿Cuál ha sido tu inspiración para los dibujos del Paga Extra N.3? ¿En qué te has inspirado? ¿Las ilustraciones tienen alguna relación entre sí?
Suelo apuntar los sueños que tengo por la noche, porque me gusta y porque de vez en cuando utilizo imágenes de esos sueños para mis ilustraciones y mis trabajos. Poco antes de ponerme a hacer el Paga Extra soñé con una mano que acariciaba la nuca de una chica y se metía por su pelo. El sueño era muy agradable en sí y a raíz de eso escribí un texto mezclando imágenes oníricas y recuerdos míos. Entonces, dividí el texto en frases que coincidían con las dieciséis imágenes del Paga Extra y cada frase me sirvió de inspiración para el dibujo correspondiente.

¿Por qué salen tantas chicas siempre en tus trabajos? ¿estás todo el día pensando en tías o qué?
(Risas) No sé, siempre me ha gustado mucho dibujar mujeres, aunque ahora, con lo de mi revista (Morning Magazine), hago retratos de todos los músicos de los que hablo. Muchos son hombres y me he puesto a hacer retratos de hombres y que antes no hacía. Pero efectivamente, antes, la presencia de mujeres en mis ilustraciones era muy dominante.

Por ejemplo, viendo los carteles que hiciste durante una temporada para el bar Ondarra, en el 90% de los casos el motivo central es una chica!
No sé, yo también he intentado analizarlo e igual también es un influjo cultural, por ejemplo, hay cosas como que hay artistas que siempre me han gustado y tenían tendencia a dibujar muchas mujeres. Sobre todo, cuando era adolescente me gustaba mucho el Art Nouveau en el que la mujer está muy presente como elemento central en su simbolismo. La mujer vista en su sentido positivo y negativo al mismo tiempo. Algunos pintores lo utilizaban como puro elemento decorativo y luego en el simbolismo asume un valor más profundo, muchas veces la mujer vista como algo casi peligroso. Esa es una de las posibles razones, y luego también, siendo italiano, desde pequeños tenemos mucha relación con el arte religioso... hay vírgenes por todos lados, y como he crecido en ese contexto de ver vírgenes por doquier... igual es eso también.

A diferencia de muchos ilustadores, tus influencias siempre han mirado muy atrás en el tiempo, ¿no es así?
Está claro que tengo una fascinación por todo lo que es antiguo, por el pasado en general. Hay muchísimas cosas que me gustan y que creo que influyen un poco en mi trabajo. En el lado más figurativo de mi trabajo, uno de los artistas que más me han influenciado es el dibujante de cómic italiano Andrea Pazienza, de finales de los 70‘s principio de los 80’s, y que me encantaba. Crecí leyendo una revista italiana que se llamaba Frigidaire que fue muy influyente en el contexto del grafismo y el cómic... era una revista que trataba muchos temas sociales, muy buena. Tengo lo colección completa, y es de donde salieron muchísimos dibujantes que luego se hicieron famosos a nivel internacional. A parte de Pazienza, estaban gente como Liberatore, Tamburini, Scozzari... Era una revista muy rompedora para la época y la dirigía gente que estaba muy metida en el rollo drogas, música independiente, la política... y, claro, con quince años eso te influye. Y sobre todo Pazienza era un dibujante muy bueno. A nivel figurativo es uno de mis primeros influjos. Tenía mucho gusto por el detalle, aunque tenía fama de ser muy vago. Hacía unos cómics en los que en una página tenías un dibujo hecho en dos segundos y la siguiente tenía un curro súper complejo, con mucho detalle y eso muchas veces se refleja en lo que yo hago, ese gusto por los detalles, los puntitos y otras cosas que él también hacía. Otro de mis influjos principales a nivel figurativo sería Aubrey Beardsley.

¿Quién es?
Es el que, por ejemplo, hizo las ilustraciones para la primera edición de Salomé, de Wilde. Y Odilon Redon, que es un ilustrador, grabador, pintor francés de finales de XIX y que entra un poco en la categoría simbolista. Estos tres trabajaban mucho en blanco y negro que es algo que me gusta mucho y uso en mi trabajo.

A nivel más abstracto, para los fondos por ejemplo, vemos influencias como el Op-Art, ¿no?
En mi trabajo de cartelismo me gusta juntar elementos figurativos y cosas muy geométricas. Ahí es donde se notan esas otras influencias del Op art y Bridget Riley y del Bauhaus con gente como Joseph Albers y el arte geométrico minimalista.

Tu padre ha sido pintor, siempre se ha dedicado al arte y eso también te habrá influido ¿Tenías claro que querías dedicarte a lo que estás haciendo ahora? ¿Cómo empezó todo?
Como mi padre es pintor/escultor especializado en frescos y mi abuelo también era pintor, tenemos cierta tradición familiar y está claro que es lo que ves desde pequeño... siempre he estado con un lápiz en la mano. Hay fotos en casa que se me ve de pequeño ya dibujando. De todas formas, aunque nunca he dejado de dibujar, ha habido momentos muy diferentes en que quería ser dibujante de cómics y me dediqué un poco a eso. También empecé los estudios de arqueología en la facultad, una pasión que tenía desde pequeño, pero lo dejé porque no me gustaba el contexto académico, así que me pasé a historia del arte. Nunca me planteé hacer bellas artes porque mi padre siempre me decía que aprender la técnica no es lo importante, que puedes aprenderla por tu cuenta y que el problema de las academias es que terminan metiéndote un patrón sofocando un poco tu estilo propio. La técnica es muy importante como punto de partida, y la he aprendido por mi cuenta....con la ayuda de mi padre, pero básicamente por mi cuenta.

Desde luego la técnica es esencial en tu trabajo. Haces mucho grabado, desde los linograbados hasta los monotipos que usas en el Paga Extra, y muchas otras técnicas que no conocemos. Esto hace que tu estilo sea muy diferente a lo que se ve y me imagino que eso tiene unas limitaciones que te gustan y, como has comentado a veces, hace que tu trabajo sea más como el de un artesano, es una forma de reivindicar el curro más artesanal.
Para mi la técnica es fundamental. Me da la impresión, igual me equivoco, de que se ha perdido un poco el aprecio por la técnica. Ahora controlar una técnica en concreto se considera como algo del pasado, como una cosa que ya artísticamente no vale, y yo en cambio soy de la opinión de que gente como Miró y Lucio Fontana, que hacían cosas aparentemente poco técnicas, llegaron a eso porque tenían un dominio de lo que era la técnica de base, que es lo que durante siglos la gente aprendía desde pequeño. Esto les llevó a eso y después sus obras son bonitas aún en un estilo que al parecer es muy poco técnico y creo que esto se ha perdido. Me parece que ahora todo es mucho más improvisado y no hay esa preparación de base que para mí es fundamental.

¿Te refieres en la ilustración actual o en el mundo del arte?
En el mundo del arte en general. El hecho de dominar la técnica no significa que luego tengas que ostentar técnica, porque hay gente que controla la técnica y hace unas cosas horribles. Para mi es una cosa muy importante y vivo mucho mi trabajo en el aspecto artesanal. Toda esta movida de artistas con “A” mayúscula... hay gente que da para atrás. El arte debería ser un trabajo con la misma dignidad que los demás, ni más ni menos, tampoco entiendo porqué hay que mitificarla y considerarla como superior al resto.

Nos parece que tienes un estilo que no es fácil de encuadrar... por tu forma de ser también. Hoy en día la gente pide que la ilustración sea algo mucho más flexible, la gente curra con el freehand y te piden una ilustración para Le Monde para dentro de diez horas y ahí veo que tu técnica no entra mucho en ese tipo de curros.
Es totalmente imposible.

Entonces, ahí, me imagino que tu forma de currar condiciona mucho los trabajos que puedes hacer, además de que te apetezcan o no.
Está claro, yo creo que cualquier ilustrador aspira a poder hacer lo que realmente le gusta según sus criterios, lo que pasa es que tienes que vivir de esto y es muy difícil y hay que comer.

¿Qué tipo de trabajos te dan una mayor satisfacción?
Una vez que tu trabajo está publicado te da la misma satisfacción que sea la portada de un disco minoritario o unos anuncios para el metro. La cuestión es que consigas mantener cierta integridad, que estés contento con lo que has hecho. Y está claro que en un contexto más comercial es mucho más difícil porque tienes unas limitaciones, el cliente generalmente te da la brasa y demasiadas indicaciones. Yo, por ejemplo, cuando he trabajado para revistas de moda o cosas que no sentía demasiado cercanas a mi forma de ser, han sido bienvenidas porque son trabajo pero, sin embargo, lo he sufrido bastante porque no estoy especialmente contento de lo que he producido. De una forma involuntaria, te genera más tensión, estás más cohibido, aunque a lo mejor es una cosa personal por falta de experiencia. Por ejemplo, ves lo que hacía Cassandre y flipas. Habría que ver si ahora le dejarían tanta libertad. Yo creo que sí desde el momento en que te creas un cierto nombre y tu estilo se vende y se reconoce.

Parece que hoy en día existen algunos estilos y tendencias muy definidos a nivel de ilustración comercial y es difícil hacerse un hueco con algo diferente como lo que haces tú, ¿no?
La verdad es que a parte de lo que puede ser mi estilo, ya me conoces como es mi carácter... no veo la tele, vivo bastante aislado de lo que es la realidad contemporánea y de lo que es tendencia, de lo que se lleva, de lo que está de moda. Entonces yo creo que no me influye, por eso creo que en mi estilo no se ven cosas que ahora están digamos de moda e igual es un poco más difícil de vender en un contexto puramente comercial.

Sin embargo, hay tantos clientes con los que puedes contactar por Internet en todo el mundo que creo que en un caso como el tuyo, que curras de freelance, es importante el tema de promocionarte a ti mismo.
Tampoco veo que mi estilo en sí sea especialmente difícil de vender en el sentido de que veo que a la gente en general, a no ser que lo haga para quedar bien, le gusta lo que hago y tengo clientes fieles... sobre todo en el contexto discográfico indie tengo mucho curro. Está claro que hay que saber venderse y bueno... tampoco tengo un agente que es lo que la mayoría de los ilustradores tiene.

¿No te ves con un agente?
No, nunca me lo he planteado, es como si tuviera miedo de que me quieran meter en cosas que no me interesan o que no me gustan. Soy muy celoso de mi independencia.

Ahora haces muchos curros relacionados con la música, editas tu revista, Morning Magazine, y también tenías un sello de música cuando estabas en Italia. Cuéntanos un poco tu relación con la música en general.
Mi relación con la música es obsesiva. Yo creo que, al final, es casi mi pasión principal, más que dibujar. Me encanta leer, leo muchísimo, pero lo primero que hago cuando me levanto a la mañana es poner un disco. Para mí es fundamental escuchar música constantemente e igual es un poco el elemento sobre el que gira toda mi vida porque en realidad la mayoría de la gente con la que me relaciono y que conozco, o son músicos, o son gente que pincha, o gente que está relacionado con la música de alguna forma y es así desde hace muchísimos años.

La música te ayudó a conocer a Manu Drum, a nosotros y a muchos otros cuando viniste a vivir a Donosti.
A todo el mundo os conocí a través de la música.

¿Por qué viniste a vivir a Donosti? ¿Anteriormente vivías en Milán?
Creo que vine aquí hace siete u ocho años. Estuve en Milán mientras estudiaba en la facultad y luego volví a mi pueblo, Musadino. Es muy pequeño y vives muy aislado, y es una cosa que a mí me mola, pero había días en los que me ponía a dibujar y me pasaba horas y días aislado, completamente solo... bueno con mi gato... y me daba cuenta de que llegaba el final del día y no había hablado con nadie!

¿No tenías muchos amigos o así?
No, no era eso. Favorecía cierta tendencia que tengo a aislarme y además mis padres vivían aquí.

¿Tu madre es Donostiarra, no es así?
Así es, y a mí San Sebastián siempre me ha encantado. Desde pequeño venía aquí todos los veranos y en Navidades a ver a los abuelos y tal. Así que decidí venir aquí y ahora alterno un poco Donosti y Paris.

¿De qué manera te influye vivir aquí o en París? ¿Fuiste a París con la idea de buscar curro?
Bueno, en general, para buscar curro funciono prácticamente al 100% por Internet... gente que me escribe. Cuando me fui la primera vez a París, iba un poco bajo la fascinación de lo que representa a nivel artístico, sin embargo, luego llegas allí y te das cuenta de que es como cualquier otra ciudad, que el mito que tiene construido alrededor es como una dimensión homérica y la realidad no es así. Es como cualquier ciudad en la que te tienes que buscar la vida y al final entre una cosa y la otra, estar aquí o estar en París tampoco cambia mucho. A nivel cultural está claro que París es una ciudad excepcional por sus exposiciones, conciertos y museos y cuando estoy allí intento aprovecharlo al máximo. Sin embargo, a nivel de calidad de vida, ni comparar con Donosti, prefiero estar aquí. Vale, hay muchas cosas que no tiene al ser una ciudad mucho más pequeña, pero el ritmo de vida, el contexto natural, el hecho de que puedes hacer casi todo andando, encontrarte con la gente y verla de manera más despreocupada… en París tengo muchos amigos también pero para poder quedar es una especie de odisea.

Hablando de tu revista Morning Magazine, cuéntanos un poco el proyecto.
Durante años estuve maquetando y haciendo todas las ilustraciones de Ptolemaic Terrascope, una revista sobre la psicodelia clásica de los años 60 y la contemporánea. Era una revista que tenía un gran renombre, la más importante de ese contexto musical a nivel internacional, sin embargo tenía un espíritu parecido al de mi revista: un grupo de gente que lo hacía por amor al arte y un editor que, imagino, ganaba muy poca pasta. Yo llevaba todo el diseño y eso, los dibujos, las ilustraciones... Desde que la revista cerró echaba un poco en falta ese tipo de trabajo y sacar mi propia revista sobre la música que realmente me mola era una coartada para juntar mis dos pasiones, la música y la ilustración. Al principio todo el mundo me decía que estaba loco, sobre todo por la parte económica, sin embargo me lancé a ello y estoy supercontento.

Del primer número se vendió todo, ¿no?
Si, y el segundo se ha vendido bien. Lo ideal sería sacar como tres números al año aunque depende de que tenga tiempo para dedicárselo debido a mis otros curros y de que tenga dinero para poderla sacar. La intención es hacer una revista en la que hablen cuanto más posible los músicos, algo que echo de menos en la prensa musical en general. No sé... me gusta mucho leer libros, ensayos... sin embargo no me gusta nada la clásica revista musical. El concepto es que yo hago pequeñas introducciones, y luego hago las preguntas pero le dejo al artista que hable cuanto más posible. Además, los artistas a los que entrevisto lo agradecen porque suele ser gente que ha tenido un éxito reducido y no han tenido muchas ocasiones para poder expresarse sobre su carrera.

Volviendo un poco a tu curro... ¿cómo suelen salir las ideas?
Suelo tener algún cuadernillo suelto junto a la cama. Para mi es súper creativo el momento antes de dormirte, porque generalmente leo mucho antes de acostarme y luego apagas la luz y empiezas a pensar en tu trabajo, en la revista... y siempre, inevitablemente, en ese momento te surgen imágenes y es importante tener algo a mano para apuntar. Esto me suele servir muchas veces de inspiración de base, aunque muchas otras veces, como por ejemplo para las portadas de discos, me suelo basar en el título o en ciertas canciones más representativas. También me gusta hablar con el músico y que me diga qué tipo de imagen le gustaría que yo desarrollara o qué tipo de estilo en concreto.

La portada que hiciste para Hauschka, que era un grabado muy grande y con muchos colores, es un curro muy heavy y a nivel de planificación debes ser bastante metódico, ¿no? ¿Esto te mola o simplemente es la forma de llegar a ese resultado? O sea... ¿disfrutas con el proceso?
En los casos de grabados a múltiples capas te lo tienes que plantear de una forma muy científica, o sea, tienes que tenerlo todo súper preparado desde el principio. Suelo tener el dibujo de base en el que pongo números, cada color tiene un número y voy grabando en la plancha e imprimo de los colores más claros a los más oscuros.

Es un curro físico también.
Sí, sobre todo ese fue muy físico... me pasé todo el verano!

¿Te plantearías hacer el negro base grabado y colorear el resto con el ordenador?
Creo que ahora hay herramientas que seguramente te dan un acabado que sea muy parecido al acabado hecho a mano pero ni me lo planteo.

¿Qué uso das a tu ordenador?
El ordenador lo utilizo básicamente para escanear mi trabajo y también para la maquetación. Está claro que para eso es fundamental. Aunque muchas veces hago el texto a mano.

¿Maquetar es el curro que más pereza te da?
Me da muchísima pereza.

¿Te has planteado "subcontratar" esa parte del trabajo?
La verdad es que conozco a gente que hace ese trabajo muy bien pero nunca ha surgido, y generalmente como el cliente paga tan poco, no es como para delegar el trabajo y al final lo hago todo yo. Es un trabajo que no me gusta nada hacer, sin embargo, el trabajo a mano, aún siendo como más complicado de gestionar, muy lento y muy largo, me encanta. Cuando dibujo con mogollón de detalle: puntitos, grabado, mogollón de capas y eso… es una situación casi terapéutica, estoy completamente absorbido por el trabajo y no pienso en nada. Me encanta, es súper placentero. Estoy ahí, con un disco puesto, a lo mío, y pasan horas y horas y no me doy ni cuenta del tiempo que pasa.

¿Como en trance no?
Sí, luego acabas con los ojos fatal. Mi madre siempre me dice “vas a acabar fatal de los ojos!” pero a mí eso me encanta.

Te gusta todo ese proceso...
Sí, sí, sobre todo en el contexto del grabado o los monotipos como los del Paga Extra ya que tienen ese punto de sorpresa. Los grabados, los rotos, todas estas cosas que están vinculadas con la materia... no sé, igual en el ordenador lo puedes controlar también pero es más artificial. En cambio, con el grabado, levantas la hoja y te quedas sorprendido con el resultado. Por ejemplo, de los 14 grabados que hice del retrato de Isabel, a pesar de ser el mismo dibujo, todos eran diferentes con cambios de texturas y color.

Entonces, cuéntanos... ¿cómo has hecho los grabados para el Paga Extra?, ¿qué técnica has utilizado? Porque son piezas únicas, ¿no es así?
En realidad son monotipos, no son exactamente un grabado. Es un tipo de técnica que se puede definir como un cruce entre el dibujo y el grabado. A diferencia de lo que puede ser un grabado clásico sobre cualquier superficie (una xilografía o lo que sea), el monotipo tiene una enormidad de posibilidades abiertas. No existe una sola técnica. La base es que el dibujo está hecho sobre una superficie que puede ser madera, plexiglass, lo que tú quieras... y tu pones encima tu hoja y el dibujo queda impreso en tu hoja, y consigues un sólo ejemplar.
Tú entintas una base sobre la que pones la hoja y vas dibujando por el otro lado, eso es lo que hago yo, aunque esa no es la técnica. La técnica habitual es que tú dibujas encima de la plancha con unos colores (tinta china u óleo, generalmente) y pones la hoja encima.

¿Y para el color?
Puedes hacer varias capas y superponer otros colores. Por ejemplo, para la portada del Paga Extra, hice la capa de la chica, di una capa de azul claro de base y con una esponja o con un trapo dejé (quitando la tinta) en blanco más o menos donde iba a quedar la cara de la chica. Te quedan manchas por todos lados y es lo guay de este tipo de técnica. Imprimes esa capa. Entonces luego, hice lo mismo con un azul más oscuro e intenté quitar donde yo pensaba que estaba más o menos la cara de la chica. Esa era la segunda capa, y así sucesivamente.

bla, bla, bla...

Iker Spozio´s flickr!

IKER SPOZIO. ENTREVISTA.
Más que una entrevista, esto es parte de una conversación que mantuvimos una oscura tarde de noviembre de 2009 con Iker Spozio, gran ilustrador, mejor amigo y autor del Paga Extra N.3.

¿Cuál ha sido tu inspiración para los dibujos del Paga Extra N.3? ¿En qué te has inspirado? ¿Las ilustraciones tienen alguna relación entre sí?
Suelo apuntar los sueños que tengo por la noche, porque me gusta y porque de vez en cuando utilizo imágenes de esos sueños para mis ilustraciones y mis trabajos. Poco antes de ponerme a hacer el Paga Extra soñé con una mano que acariciaba la nuca de una chica y se metía por su pelo. El sueño era muy agradable en sí y a raíz de eso escribí un texto mezclando imágenes oníricas y recuerdos míos. Entonces, dividí el texto en frases que coincidían con las dieciséis imágenes del Paga Extra y cada frase me sirvió de inspiración para el dibujo correspondiente.

¿Por qué salen tantas chicas siempre en tus trabajos? ¿estás todo el día pensando en tías o qué?
(Risas) No sé, siempre me ha gustado mucho dibujar mujeres, aunque ahora, con lo de mi revista (Morning Magazine), hago retratos de todos los músicos de los que hablo. Muchos son hombres y me he puesto a hacer retratos de hombres y que antes no hacía. Pero efectivamente, antes, la presencia de mujeres en mis ilustraciones era muy dominante.

Por ejemplo, viendo los carteles que hiciste durante una temporada para el bar Ondarra, en el 90% de los casos el motivo central es una chica!
No sé, yo también he intentado analizarlo e igual también es un influjo cultural, por ejemplo, hay cosas como que hay artistas que siempre me han gustado y tenían tendencia a dibujar muchas mujeres. Sobre todo, cuando era adolescente me gustaba mucho el Art Nouveau en el que la mujer está muy presente como elemento central en su simbolismo. La mujer vista en su sentido positivo y negativo al mismo tiempo. Algunos pintores lo utilizaban como puro elemento decorativo y luego en el simbolismo asume un valor más profundo, muchas veces la mujer vista como algo casi peligroso. Esa es una de las posibles razones, y luego también, siendo italiano, desde pequeños tenemos mucha relación con el arte religioso... hay vírgenes por todos lados, y como he crecido en ese contexto de ver vírgenes por doquier... igual es eso también.

A diferencia de muchos ilustadores, tus influencias siempre han mirado muy atrás en el tiempo, ¿no es así?
Está claro que tengo una fascinación por todo lo que es antiguo, por el pasado en general. Hay muchísimas cosas que me gustan y que creo que influyen un poco en mi trabajo. En el lado más figurativo de mi trabajo, uno de los artistas que más me han influenciado es el dibujante de cómic italiano Andrea Pazienza, de finales de los 70‘s principio de los 80’s, y que me encantaba. Crecí leyendo una revista italiana que se llamaba Frigidaire que fue muy influyente en el contexto del grafismo y el cómic... era una revista que trataba muchos temas sociales, muy buena. Tengo lo colección completa, y es de donde salieron muchísimos dibujantes que luego se hicieron famosos a nivel internacional. A parte de Pazienza, estaban gente como Liberatore, Tamburini, Scozzari... Era una revista muy rompedora para la época y la dirigía gente que estaba muy metida en el rollo drogas, música independiente, la política... y, claro, con quince años eso te influye. Y sobre todo Pazienza era un dibujante muy bueno. A nivel figurativo es uno de mis primeros influjos. Tenía mucho gusto por el detalle, aunque tenía fama de ser muy vago. Hacía unos cómics en los que en una página tenías un dibujo hecho en dos segundos y la siguiente tenía un curro súper complejo, con mucho detalle y eso muchas veces se refleja en lo que yo hago, ese gusto por los detalles, los puntitos y otras cosas que él también hacía. Otro de mis influjos principales a nivel figurativo sería Aubrey Beardsley.

¿Quién es?
Es el que, por ejemplo, hizo las ilustraciones para la primera edición de Salomé, de Wilde. Y Odilon Redon, que es un ilustrador, grabador, pintor francés de finales de XIX y que entra un poco en la categoría simbolista. Estos tres trabajaban mucho en blanco y negro que es algo que me gusta mucho y uso en mi trabajo.

A nivel más abstracto, para los fondos por ejemplo, vemos influencias como el Op-Art, ¿no?
En mi trabajo de cartelismo me gusta juntar elementos figurativos y cosas muy geométricas. Ahí es donde se notan esas otras influencias del Op art y Bridget Riley y del Bauhaus con gente como Joseph Albers y el arte geométrico minimalista.

Tu padre ha sido pintor, siempre se ha dedicado al arte y eso también te habrá influido ¿Tenías claro que querías dedicarte a lo que estás haciendo ahora? ¿Cómo empezó todo?
Como mi padre es pintor/escultor especializado en frescos y mi abuelo también era pintor, tenemos cierta tradición familiar y está claro que es lo que ves desde pequeño... siempre he estado con un lápiz en la mano. Hay fotos en casa que se me ve de pequeño ya dibujando. De todas formas, aunque nunca he dejado de dibujar, ha habido momentos muy diferentes en que quería ser dibujante de cómics y me dediqué un poco a eso. También empecé los estudios de arqueología en la facultad, una pasión que tenía desde pequeño, pero lo dejé porque no me gustaba el contexto académico, así que me pasé a historia del arte. Nunca me planteé hacer bellas artes porque mi padre siempre me decía que aprender la técnica no es lo importante, que puedes aprenderla por tu cuenta y que el problema de las academias es que terminan metiéndote un patrón sofocando un poco tu estilo propio. La técnica es muy importante como punto de partida, y la he aprendido por mi cuenta....con la ayuda de mi padre, pero básicamente por mi cuenta.

Desde luego la técnica es esencial en tu trabajo. Haces mucho grabado, desde los linograbados hasta los monotipos que usas en el Paga Extra, y muchas otras técnicas que no conocemos. Esto hace que tu estilo sea muy diferente a lo que se ve y me imagino que eso tiene unas limitaciones que te gustan y, como has comentado a veces, hace que tu trabajo sea más como el de un artesano, es una forma de reivindicar el curro más artesanal.
Para mi la técnica es fundamental. Me da la impresión, igual me equivoco, de que se ha perdido un poco el aprecio por la técnica. Ahora controlar una técnica en concreto se considera como algo del pasado, como una cosa que ya artísticamente no vale, y yo en cambio soy de la opinión de que gente como Miró y Lucio Fontana, que hacían cosas aparentemente poco técnicas, llegaron a eso porque tenían un dominio de lo que era la técnica de base, que es lo que durante siglos la gente aprendía desde pequeño. Esto les llevó a eso y después sus obras son bonitas aún en un estilo que al parecer es muy poco técnico y creo que esto se ha perdido. Me parece que ahora todo es mucho más improvisado y no hay esa preparación de base que para mí es fundamental.

¿Te refieres en la ilustración actual o en el mundo del arte?
En el mundo del arte en general. El hecho de dominar la técnica no significa que luego tengas que ostentar técnica, porque hay gente que controla la técnica y hace unas cosas horribles. Para mi es una cosa muy importante y vivo mucho mi trabajo en el aspecto artesanal. Toda esta movida de artistas con “A” mayúscula... hay gente que da para atrás. El arte debería ser un trabajo con la misma dignidad que los demás, ni más ni menos, tampoco entiendo porqué hay que mitificarla y considerarla como superior al resto.

Nos parece que tienes un estilo que no es fácil de encuadrar... por tu forma de ser también. Hoy en día la gente pide que la ilustración sea algo mucho más flexible, la gente curra con el freehand y te piden una ilustración para Le Monde para dentro de diez horas y ahí veo que tu técnica no entra mucho en ese tipo de curros.
Es totalmente imposible.

Entonces, ahí, me imagino que tu forma de currar condiciona mucho los trabajos que puedes hacer, además de que te apetezcan o no.
Está claro, yo creo que cualquier ilustrador aspira a poder hacer lo que realmente le gusta según sus criterios, lo que pasa es que tienes que vivir de esto y es muy difícil y hay que comer.

¿Qué tipo de trabajos te dan una mayor satisfacción?
Una vez que tu trabajo está publicado te da la misma satisfacción que sea la portada de un disco minoritario o unos anuncios para el metro. La cuestión es que consigas mantener cierta integridad, que estés contento con lo que has hecho. Y está claro que en un contexto más comercial es mucho más difícil porque tienes unas limitaciones, el cliente generalmente te da la brasa y demasiadas indicaciones. Yo, por ejemplo, cuando he trabajado para revistas de moda o cosas que no sentía demasiado cercanas a mi forma de ser, han sido bienvenidas porque son trabajo pero, sin embargo, lo he sufrido bastante porque no estoy especialmente contento de lo que he producido. De una forma involuntaria, te genera más tensión, estás más cohibido, aunque a lo mejor es una cosa personal por falta de experiencia. Por ejemplo, ves lo que hacía Cassandre y flipas. Habría que ver si ahora le dejarían tanta libertad. Yo creo que sí desde el momento en que te creas un cierto nombre y tu estilo se vende y se reconoce.

Parece que hoy en día existen algunos estilos y tendencias muy definidos a nivel de ilustración comercial y es difícil hacerse un hueco con algo diferente como lo que haces tú, ¿no?
La verdad es que a parte de lo que puede ser mi estilo, ya me conoces como es mi carácter... no veo la tele, vivo bastante aislado de lo que es la realidad contemporánea y de lo que es tendencia, de lo que se lleva, de lo que está de moda. Entonces yo creo que no me influye, por eso creo que en mi estilo no se ven cosas que ahora están digamos de moda e igual es un poco más difícil de vender en un contexto puramente comercial.

Sin embargo, hay tantos clientes con los que puedes contactar por Internet en todo el mundo que creo que en un caso como el tuyo, que curras de freelance, es importante el tema de promocionarte a ti mismo.
Tampoco veo que mi estilo en sí sea especialmente difícil de vender en el sentido de que veo que a la gente en general, a no ser que lo haga para quedar bien, le gusta lo que hago y tengo clientes fieles... sobre todo en el contexto discográfico indie tengo mucho curro. Está claro que hay que saber venderse y bueno... tampoco tengo un agente que es lo que la mayoría de los ilustradores tiene.

¿No te ves con un agente?
No, nunca me lo he planteado, es como si tuviera miedo de que me quieran meter en cosas que no me interesan o que no me gustan. Soy muy celoso de mi independencia.

Ahora haces muchos curros relacionados con la música, editas tu revista, Morning Magazine, y también tenías un sello de música cuando estabas en Italia. Cuéntanos un poco tu relación con la música en general.
Mi relación con la música es obsesiva. Yo creo que, al final, es casi mi pasión principal, más que dibujar. Me encanta leer, leo muchísimo, pero lo primero que hago cuando me levanto a la mañana es poner un disco. Para mí es fundamental escuchar música constantemente e igual es un poco el elemento sobre el que gira toda mi vida porque en realidad la mayoría de la gente con la que me relaciono y que conozco, o son músicos, o son gente que pincha, o gente que está relacionado con la música de alguna forma y es así desde hace muchísimos años.

La música te ayudó a conocer a Manu Drum, a nosotros y a muchos otros cuando viniste a vivir a Donosti.
A todo el mundo os conocí a través de la música.

¿Por qué viniste a vivir a Donosti? ¿Anteriormente vivías en Milán?
Creo que vine aquí hace siete u ocho años. Estuve en Milán mientras estudiaba en la facultad y luego volví a mi pueblo, Musadino. Es muy pequeño y vives muy aislado, y es una cosa que a mí me mola, pero había días en los que me ponía a dibujar y me pasaba horas y días aislado, completamente solo... bueno con mi gato... y me daba cuenta de que llegaba el final del día y no había hablado con nadie!

¿No tenías muchos amigos o así?
No, no era eso. Favorecía cierta tendencia que tengo a aislarme y además mis padres vivían aquí.

¿Tu madre es Donostiarra, no es así?
Así es, y a mí San Sebastián siempre me ha encantado. Desde pequeño venía aquí todos los veranos y en Navidades a ver a los abuelos y tal. Así que decidí venir aquí y ahora alterno un poco Donosti y Paris.

¿De qué manera te influye vivir aquí o en París? ¿Fuiste a París con la idea de buscar curro?
Bueno, en general, para buscar curro funciono prácticamente al 100% por Internet... gente que me escribe. Cuando me fui la primera vez a París, iba un poco bajo la fascinación de lo que representa a nivel artístico, sin embargo, luego llegas allí y te das cuenta de que es como cualquier otra ciudad, que el mito que tiene construido alrededor es como una dimensión homérica y la realidad no es así. Es como cualquier ciudad en la que te tienes que buscar la vida y al final entre una cosa y la otra, estar aquí o estar en París tampoco cambia mucho. A nivel cultural está claro que París es una ciudad excepcional por sus exposiciones, conciertos y museos y cuando estoy allí intento aprovecharlo al máximo. Sin embargo, a nivel de calidad de vida, ni comparar con Donosti, prefiero estar aquí. Vale, hay muchas cosas que no tiene al ser una ciudad mucho más pequeña, pero el ritmo de vida, el contexto natural, el hecho de que puedes hacer casi todo andando, encontrarte con la gente y verla de manera más despreocupada… en París tengo muchos amigos también pero para poder quedar es una especie de odisea.

Hablando de tu revista Morning Magazine, cuéntanos un poco el proyecto.
Durante años estuve maquetando y haciendo todas las ilustraciones de Ptolemaic Terrascope, una revista sobre la psicodelia clásica de los años 60 y la contemporánea. Era una revista que tenía un gran renombre, la más importante de ese contexto musical a nivel internacional, sin embargo tenía un espíritu parecido al de mi revista: un grupo de gente que lo hacía por amor al arte y un editor que, imagino, ganaba muy poca pasta. Yo llevaba todo el diseño y eso, los dibujos, las ilustraciones... Desde que la revista cerró echaba un poco en falta ese tipo de trabajo y sacar mi propia revista sobre la música que realmente me mola era una coartada para juntar mis dos pasiones, la música y la ilustración. Al principio todo el mundo me decía que estaba loco, sobre todo por la parte económica, sin embargo me lancé a ello y estoy supercontento.

Del primer número se vendió todo, ¿no?
Si, y el segundo se ha vendido bien. Lo ideal sería sacar como tres números al año aunque depende de que tenga tiempo para dedicárselo debido a mis otros curros y de que tenga dinero para poderla sacar. La intención es hacer una revista en la que hablen cuanto más posible los músicos, algo que echo de menos en la prensa musical en general. No sé... me gusta mucho leer libros, ensayos... sin embargo no me gusta nada la clásica revista musical. El concepto es que yo hago pequeñas introducciones, y luego hago las preguntas pero le dejo al artista que hable cuanto más posible. Además, los artistas a los que entrevisto lo agradecen porque suele ser gente que ha tenido un éxito reducido y no han tenido muchas ocasiones para poder expresarse sobre su carrera.

Volviendo un poco a tu curro... ¿cómo suelen salir las ideas?
Suelo tener algún cuadernillo suelto junto a la cama. Para mi es súper creativo el momento antes de dormirte, porque generalmente leo mucho antes de acostarme y luego apagas la luz y empiezas a pensar en tu trabajo, en la revista... y siempre, inevitablemente, en ese momento te surgen imágenes y es importante tener algo a mano para apuntar. Esto me suele servir muchas veces de inspiración de base, aunque muchas otras veces, como por ejemplo para las portadas de discos, me suelo basar en el título o en ciertas canciones más representativas. También me gusta hablar con el músico y que me diga qué tipo de imagen le gustaría que yo desarrollara o qué tipo de estilo en concreto.

La portada que hiciste para Hauschka, que era un grabado muy grande y con muchos colores, es un curro muy heavy y a nivel de planificación debes ser bastante metódico, ¿no? ¿Esto te mola o simplemente es la forma de llegar a ese resultado? O sea... ¿disfrutas con el proceso?
En los casos de grabados a múltiples capas te lo tienes que plantear de una forma muy científica, o sea, tienes que tenerlo todo súper preparado desde el principio. Suelo tener el dibujo de base en el que pongo números, cada color tiene un número y voy grabando en la plancha e imprimo de los colores más claros a los más oscuros.

Es un curro físico también.
Sí, sobre todo ese fue muy físico... me pasé todo el verano!

¿Te plantearías hacer el negro base grabado y colorear el resto con el ordenador?
Creo que ahora hay herramientas que seguramente te dan un acabado que sea muy parecido al acabado hecho a mano pero ni me lo planteo.

¿Qué uso das a tu ordenador?
El ordenador lo utilizo básicamente para escanear mi trabajo y también para la maquetación. Está claro que para eso es fundamental. Aunque muchas veces hago el texto a mano.

¿Maquetar es el curro que más pereza te da?
Me da muchísima pereza.

¿Te has planteado "subcontratar" esa parte del trabajo?
La verdad es que conozco a gente que hace ese trabajo muy bien pero nunca ha surgido, y generalmente como el cliente paga tan poco, no es como para delegar el trabajo y al final lo hago todo yo. Es un trabajo que no me gusta nada hacer, sin embargo, el trabajo a mano, aún siendo como más complicado de gestionar, muy lento y muy largo, me encanta. Cuando dibujo con mogollón de detalle: puntitos, grabado, mogollón de capas y eso… es una situación casi terapéutica, estoy completamente absorbido por el trabajo y no pienso en nada. Me encanta, es súper placentero. Estoy ahí, con un disco puesto, a lo mío, y pasan horas y horas y no me doy ni cuenta del tiempo que pasa.

¿Como en trance no?
Sí, luego acabas con los ojos fatal. Mi madre siempre me dice “vas a acabar fatal de los ojos!” pero a mí eso me encanta.

Te gusta todo ese proceso...
Sí, sí, sobre todo en el contexto del grabado o los monotipos como los del Paga Extra ya que tienen ese punto de sorpresa. Los grabados, los rotos, todas estas cosas que están vinculadas con la materia... no sé, igual en el ordenador lo puedes controlar también pero es más artificial. En cambio, con el grabado, levantas la hoja y te quedas sorprendido con el resultado. Por ejemplo, de los 14 grabados que hice del retrato de Isabel, a pesar de ser el mismo dibujo, todos eran diferentes con cambios de texturas y color.

Entonces, cuéntanos... ¿cómo has hecho los grabados para el Paga Extra?, ¿qué técnica has utilizado? Porque son piezas únicas, ¿no es así?
En realidad son monotipos, no son exactamente un grabado. Es un tipo de técnica que se puede definir como un cruce entre el dibujo y el grabado. A diferencia de lo que puede ser un grabado clásico sobre cualquier superficie (una xilografía o lo que sea), el monotipo tiene una enormidad de posibilidades abiertas. No existe una sola técnica. La base es que el dibujo está hecho sobre una superficie que puede ser madera, plexiglass, lo que tú quieras... y tu pones encima tu hoja y el dibujo queda impreso en tu hoja, y consigues un sólo ejemplar.
Tú entintas una base sobre la que pones la hoja y vas dibujando por el otro lado, eso es lo que hago yo, aunque esa no es la técnica. La técnica habitual es que tú dibujas encima de la plancha con unos colores (tinta china u óleo, generalmente) y pones la hoja encima.

¿Y para el color?
Puedes hacer varias capas y superponer otros colores. Por ejemplo, para la portada del Paga Extra, hice la capa de la chica, di una capa de azul claro de base y con una esponja o con un trapo dejé (quitando la tinta) en blanco más o menos donde iba a quedar la cara de la chica. Te quedan manchas por todos lados y es lo guay de este tipo de técnica. Imprimes esa capa. Entonces luego, hice lo mismo con un azul más oscuro e intenté quitar donde yo pensaba que estaba más o menos la cara de la chica. Esa era la segunda capa, y así sucesivamente.

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